La firmeza es lo que más influye en tu descanso. Ni demasiado blando ni demasiado duro: la clave es la firmeza que mantiene tu columna alineada según tu postura y tu peso.
Antes de decidir, conviene entender qué ofrece cada nivel:
Tu postura habitual al dormir marca la firmeza que mejor alinea tu columna:
El peso también cuenta. A más peso, más firmeza y altura necesitas: un cuerpo más pesado se hunde más, así que requiere un colchón que responda con mayor soporte. En cambio, si pesas poco, un colchón muy firme se notará duro porque no cede lo suficiente y no llega a envolver el cuerpo.
Si no quieres complicarte, quédate con esto: la firmeza media acierta en la mayoría de personas. A partir de ahí, ajústala un punto arriba o abajo según tu postura y tu peso —hacia media-firme si pesas más o duermes boca abajo, hacia media-blanda si duermes de lado o pesas poco.
Media o media-blanda. Al dormir de lado, el hombro y la cadera necesitan hundirse un poco para que la columna quede recta; una firmeza excesiva crea puntos de presión.
Firmeza media. Da soporte a la zona lumbar sin crear presión y mantiene la espalda bien alineada.
Sí. A mayor peso, necesitas más firmeza y altura para no hundirte. Si pesas poco, un colchón demasiado firme te resultará duro.
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